lunes, 19 de noviembre de 2007

Platiní es Bogart

Ricardo Bajo / Periodista

Cuenta Roncagliolo que es un peruano nacionalista y patriota. Y como tal, reivindica rabiosamente perder en el fútbol. Cuenta Roncagliolo que ganar es vulgar, que la estadística obliga incluso a los peores equipos a vencer alguna vez: así, Bolivia derrotó a Brasil dos veces, Colombia goleó a Argentina en Buenos Aires en un vergonzoso partido que aún nadie comprende, y Túnez le ganó a México, su única victoria en un Mundial. Cuenta Roncagliolo que ganar siempre es una posibilidad; lo difícil, el verdadero reto, es perder constantemente y sin distraerse, mostrar una convicción indestructible, inconmovible y fanática por la derrota. Le cuento a Roncagliolo que su verdadera selección no es la peruana, que la boliviana está haciendo más méritos en esa tarea sufrida de simpatizar con la derrota.
Lo que no cuenta Roncagliolo es que una selección verdaderamente amante del fracaso se regocija en él y hasta construye pretextos ‘a priori’ para gozar más la caída. Y para ello es necesario que vaya acompañada del coro mediático. Y si no echen un vistazo a los periódicos un día después: “se cayó con honor”, “derrota digna”, “no pasamos vergüenza”... Una selección como la nuestra necesita luchar contra todo, contra los que no creen en ella, contra los que esperan goleadas sonrojantes, contra la decena de dirigentes que viajan dejando en casa al tercer arquero ilusionado, contra el calor a veces y la altura siempre, contra el pesimismo, contra los despistes defensivos, contra la improvisación, en fin.
La Bolivia de Platiní no da para mucho en lo futbolístico, pero es un filón para la ficción, la literatura, el relato épico, la doble moral y el especial encanto de los perdedores. Bolivia es un cuento negro, policiaco, con perdedores entrañables y ganadores odiosos. Yo me quedo con Platiní. Porque ganar es vulgar, porque la talla de un perdedor entrañable me engancha más, porque Platiní cumple a cabalidad con su papel, inquebrantable al optimismo tristón, arisco con la prensa, con sempiterna cara de empute, con sus apuestas tácticas atrevidas e inútiles, rodeado de un par de secundarios que lo estorban, inmaculado como figura histórica, provocador (nadie se atrevió a llenar la selección de cambas, para histerismo del periodismo deportivo colla).No sé por qué, pero Platiní me recuerda a Bogart; creo que le falta el pucho inmóvil en los labios, una rubia fatal al lado y un ‘whiskacho’ en la mano.

Comentario extraido de :
http://www.eldeber.com.bo/2007/2007-11-19/vernotadeportes.php?id=071118235703


MAURICIO

3 comentarios:

David Mamani Cartagena dijo...

Analogía barata entre un actor de cine como humprey bogart, lacónico y huraño; y el técnico nacional erwin sánchez.

Resultó más nacionalista Bajo que Roncagliolo.

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Buen post. Interesante tener una selección de fútbol "literaria" digna de ser musa para un poeta o para - en todo caso - una escritor de novelas tragicómicas.

Saludos!!!!!

Al Paredon dijo...

QuÉ bueno que te gusto Capsula, hay nomas cosas interesantes que encontrás en la prensa, gracias por la visita
Mauricio